ENUMA ELISH tablilla 6ª


7tablets (1)

El rescate de los dioses derrotados: creación y destino del hombre:

Oye Marduk las palabras de los dioses
Su corazón lo apremia a modelar obras llenas de arte.
Abriendo su boca, se dirige a Ea
Para escuchar consejo acerca de lo que a si mismo se había dicho en su corazón:
“Entretejeré sangre ensamblaré huesos.
Suscitaré un ser humano, Hombre será su nombre.
En verdad, construiré al ser humano Hombre.
Estará encargado del servicio de los dioses; que ellos puedan estar en paz.
Los modos de los dioses alteraré con arte:
Aunque igualmente reverenciados, en dos estarán divididos”.
Ea le respondió, hablando con él una palabra
A fin de referirle su designio para el alivio de los dioses:
“Que uno solo de sus hermanos sea entregado;
Él solo perecerá para que la humanidad pueda ser modelada
Que los grandes dioses se hallen aquí en asamblea;
Que el culpable sea entregado, para que ellos puedan perdurar”.
Marduk convocó a los grandes dioses para la asamblea;
Ordenando graciosamente, expidió instrucciones.
A su prolación pusieron cuidado.
El Rey a los Anunnaki dirigió una palabra:
“Si vuestra anterior declaración fue verdadera,
La verdad, bajo juramento, declarad delante de mí.
¿Quién fue el que discurrió sublevación
E hizo a Tiamat rebelarse, y entabló batalla?
Que ése sea entregado, el que discurrió sublevación.
Yo le haré cargar con su culpa. Vosotros podréis habitar en paz”.
Los Igigi, los grandes dioses, respondieron
A Lugaldimmerankia, consejero de los dioses, su señor:
“Kingu fue quien discurrió sublevación
E hizo a Tiamat rebelarse, y entabló batalla”.
Lo ligaron; presentáronlo asido delante de Ea.
Impusieron sobre él su culpa, y cortaron su sangre.
De su sangre, modelaron a la humanidad.
Él le impuso el servicio, y dejó libres a los dioses.
Después de que Ea, el sapiente, hubo formado a la humanidad,
Hubo impuesto sobre ella el servicio de los dioses
—esta obra estaba más allá de toda comprensión
Por cuanto que, según el plan lleno de arte de Marduk, Nudimmud la formó—,
Marduk, rey de los dioses, dividió
A todos los Anunnaki arriba y abajo.
Asignó a Anu, para que observase sus instrucciones,
Trescientos, en el cielo apostó como guardia.
De la misma manera los modos de la tierra definió.
En el cielo y sobre la tierra, seiscientos estableció.

El agradecimiento de los dioses a Marduk:

Después de que hubo ordenado todas las instrucciones
A los Anunnaki de cielo y tierra hubo repartido sus partes,
Los Anunnaki abrieron sus bocas
Y dijerón a Marduk, señor suyo:
“Ahora, oh Señor, tú que has hecho nuestra liberación,
¿Cuál será para ti nuestro homenaje?
Construyamos cuyo nombre será llamado ‘Santuario’;
Será una cámara para nuestro reposo nocturno; descansaremos en él.
Erijamos un lugar de retiro para morada suya;
El día en que lleguemos reposaremos en él”.
Cuando Marduk escuchó estas palabras,
Esplendieron brillantemente sus facciones, como el día:
“Edificad Babilonia, cuya construcción habéis apetecido;
Que su mampostería sea modelada. La llamaréis ‘El Santuario’.
Los Anunnaki manejaron la azada.
Durante todo un año modelaron ladrillos.
Cuando llegó el segundo año,
Levantaron alto la cúspide del Esagila, contraparte del Apsu
Habiendo edificado una ziqqurat tan alta como el Ápsu,
Para Marduk, Enlil Ea erigieron en habitación su templo.
Majestuosamente se sentó él en presencia de ellos.
Hacia los cimientos del Esharra sus cuernos miran.
Luego de que hubieron ejecutado la edificación del Esagila,
Los Anunnaki a sí mismos se levantaron sagrarios.

La ceremonia en el Esagila:

Los trescientos Igigi de los cielos, los seiscientos del
Abismo fueron todos congregados
Por el Señor en el santuario que habían construido para morada suya.
A los dioses, sus padres, a su banquete sentó:
“Esta es Babilonia, la residencia de vuestro hogar;
Divertíos en sus precintos, ocupad sus anchuras
Los grandes dioses ocuparon sus sitiales,
Instalaron la bebida festiva, se sentaron para el banquete.
Después de que se hubieron regocijado dentro de él,
En el espléndido Esagila hubieron cumplido los ritos,
Las normas hubieron sido establecidas, determinadas las determinaciones,
Las estaciones del cielo y de la tierra fueron repartidas entre todos los dioses.
Los cincuenta grandes dioses ocuparon sus sitiales.
Los siete dioses del destino instalaron a los trescientos en el cielo
Anu levantó el arco, su arma, y depositó delante de ellos.
Los dioses, sus padres, vieron la red que había hecho.
Cuando contemplaron el arco, qué habilidosa su forma,
Sus padres alabaron la obra que había obrado.
Levantándolo, Anu habló en la asamblea de los dioses
Mientras besaba el arco: “Esto es mi hijo”.
Nombró luego los nombres del arco, como sigue:
“Madero-Largo es el primero, el segundo es …;
Su tercer nombre es Constelación del Arco, en el cielo lo he hecho brillar”.
Fijó su posición entre los dioses, sus hermanos.
Después de que Anu hubo destinado el destino del arco,
Colocado delante de los dioses el espléndido trono real,
Anu lo hizo sentar en la asamblea de los dioses.
Los grandes dioses se reunieron en asamblea,
Exaltaron para siempre el destino de Marduk.
Pronunciaron una imprecación contra ellos mismos
Jurando por agua y por aceite, tocándose las gargantas,
Le confirieron el ejercicio de la soberanía sobre los dioses,
Lo confirmaron en el dominio sobre los dioses del cielo y de la tierra.
Anshar proclamó supremo su nombre Asaruluhi:
“Rindamos homenaje humilde al sonido de su nombre;
Cuando hable, que los dioses le hagan aprecio,
Que arriba y abajo sea sumo su mandamiento.
Extraordinariamente enaltecido sea el Hijo, nuestro vengador;
Que su soberanía sea sobresaliente, sin conocer rival.
Plázcale apacentar a los de la cabeza negra, sus creaturas;
Que hasta el fin de sus días, sin negligencia, ellos aclamen sus caminos.
Plázcale instituir para sus padres las grandes ofrendas de alimentos;
Sus sustentos se les proporcionarán, se atenderá a sus santuarios.
Plázcale hacer que sean olidas ofrendas aromáticas, que éstas hagan
Que se regocijen sus santuarios,
Semejanza en tierra de lo que ha obrado en el cielo.
Plázcale ordenar a los de la cabeza negra que les tengan temor;
Que los vasallos tengan siempre en la mente a su dios
Y que, a la palabra suya, hagan aprecio de la diosa.
Que ofrendas de alimentos sean llevadas sus dioses ydiosas;
Sin negligencia, que ellos sustenten a sus dioses.
Que mejoren las tierras, que edifiquen sus sagrarios;
Que los de la cabeza negra sirvan a sus dioses.
En cuanto a nosotros, cualquiera que sea el nombre con que lo
Llamemos, él es nuestro dios.
Proclamemos, pues, sus cincuenta nombres:

Los cincuenta nombres de Marduk:

“Aquél cuyos caminos son gloriosos, cuyos actos de igual manera,
Marduk, como Anu, su padre, lo llamó desde su emersión;
El que provee pastizales y abrevaderos, enriquece sus pesebres;
El que con la Tromba, arma suya, derrotó a los reacios,
Que a los dioses, sus padres, rescató de la calamidad.
Verdaderamente el Hijo del Sol es él, el más radiante de los dioses:
En su brillante luz caminen ellos para siempre.
Sobre el pueblo que produjo, que dotó de aliento,
Impuso el servicio de los dioses; que éstos pudiesen estar en paz.
Producción, destrucción, liberación, merced
Serán por su mandamiento. Ellos habrán de levantar sus ojos hacia él.
Marukku en verdad es el dios, productor de todo;
El que alegra el corazón de los Anunnaki, pacifica sus hígados.
Marutukku, en verdad es el refugio del país, protección de su gente,
A él la gente perpetuamente dará alabanza.
Barashakushu, se levantó y tomó posesión de sus riendas;
Ancho es su corazón, calurosa la disposición de su ánimo.
Lugaldimmerankia es su nombre que nosotros proclamamos en
Nuestra asamblea;
Los mandamientos de su boca hemos exaltado por encima de los
Dioses, sus padres.
En verdad él es el señor de todos los dioses del cielo y de la tierra,
El rey ante cuya indignación se entristecen los dioses de arriba y de abajo.
Nari-Lugaldimmerankia es el nombre
De él a quien hemos llamado preceptor de los dioses;
El que en el cielo y sobre la tierra funda sitiales para nosotros en tribulación
Y reparte estaciones a los Igigi y a los Anunnaki.
A su nombre, los dioses se estremecerán temblarán en el sitial.
Asaruludu es el nombre de él que Anu, su padre, proclamó para él;
Él es verdaderamente la luz de los dioses, el potente conductor,
El que, como los espíritus protectores de los dioses y del país,
En violento combate singular salvó nuestros sitiales en desgracia.
A Asaruludu, en segundo lugar, lo han llamadoNamtilaku, el dios que mantiene la vida;
El que a los dioses perdidos restauró a modo de creaturas propias,
El Señor que revive a los dioses muertos con su encantamiento puro;
El que destruye a los díscolos enemigos. ¡Alabemos su proeza!
Asaruludu, cuyo nombre fue, en tercer lugar, llamadoNamru,
El brillante dios que ilumina nuestros caminos”.
Tres de sus nombres cada uno han Ansiar, Lahmu y Lahamu proclamado;
Hacia los dioses, sus hijos, los pronunciaron:
“Hemos proclamado cada uno tres de sus nombres;
Como nosotros, vosotros pronunciad sus nombres”.
Los dioses se regocijaron e hicieron aprecio de su mandamiento,
Mientras en Ubshukinna cambiaban consejos:
“Del heroico Hijo, nuestro vengador, de nuestro sostén, exaltemos los nombres”.
Se sentaron en la asamblea para modelar destinos, todos ellos
Pronunciando sus nombres en el santuario.

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