JESUS, LA CRUZ Y SUMER:


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“Es una paradoja que Jesús hiciera todas esos supuestos milagros increíbles, enseñara todas estas cosas increíbles, pero que nadie de esa época hubiera oído nada acerca de él, fuera del círculo de los supuestos seguidores inmediatos,  no hay menciones coetáneas de ningún Jesús en los relatos históricos de la época en la que tendría que haber vivido,    probablemente, hasta los discípulos tampoco fueran reales y los nombres se añadieran posteriormente a los evangelios para dotarles de credibilidad.

“lo más probable es que fuera una alegoría literaria creada del resultado de una combinación de historias y rituales paganos y de varios individuos diferentes”,

La Cruz

“La señal de la cruz, representada en su forma más simple por un cruce de dos líneas en ángulos rectos, antedata grandemente en el Este y el Oeste a la introducción de la Cristiandad. Regresa a un período muy remoto de civilización humana.”

– Enciclopedia católica.

La aclamada Cruz a un ángulo recto de 90° ha sido uno de los ideogramas humanos más antiguos y exaltados del Sol a lo largo del mundo y ha sido celebrado como un símbolo de vida, no sólo para los Cristianos, sino también a los Hindús, los budistas, los griegos, Amerindios y a los egipcios, fechando tan atrás como hasta el Palaeolítico.

Para la mayoría de estas culturas tempranas, es situado a través de lo que llegó a ser considerado como la observancia extendida del “Cruce” y resurrección del Sol en el Equinoccio Vernal (Pascua), usando las cuatro estaciones.

Al padre cristiano, Irenaeus, que en el siglo II determinó los Cuatro Evangelios, también hizo eco este mismo modelo, declarando que,

“los Evangelios no podrían ser más o menos en número de lo que son, ya que hay cuatro zonas del mundo por las cuales vivimos”.

Varias composiciones cristianas tempranas desenterradas en Egipto definieron adicionalmente la Cruz egipcia del Ankh, la cual también incluía trabajos de Sextus el Pitagórico, partes de la República de Platón en el Hombre-Justo crucificado, y extractos de la Hermética zodiacal.

En el mundo Greco-romano, de donde floreció la Cristiandad después, el culto más dominante (1000 A.C.) de un salvador clavado en un crucifijo era también del dios pagano de la fertilidad, Osiris-Dionisus, quien sufrió persecución, murió, y luego se levantó de nuevo, de los muertos.

Sólo fue hasta finales del siglo 5 que se encontraron retratos genuinos de Jesús en un crucifijo, como, sin embargo, antes de este tiempo, los artefactos tenían todo menos a Jesús pintado como el pez, o como el pastor, pero nunca en una Cruz.

La pintura más temprana de la Cruz cristiana aparecía en conjunción a ser relacionada de posibles representaciones Dionisias satíricas, como esta muy temprana pieza de graffiti tallada detrás de un pilar en Roma, durante el siglo II.

Félix Marcus Minucius, uno de los tempranos padres cristianos aun desacreditó la idea entera de que los cristianos le rendían culto a la cruz, declarando que,

“Ustedes, Paganos que son adeptos a adorar cruces. Sus trofeos de premio no sólo representan simples cruces, sino una cruz con un hombre en ella”.

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La Diosa Ausente

“Es cierto, que, sin embargo el elemento masculino mucho se había proclamado a sí mismo… por los días de la civilización de Minoa (3000–1100 A.C.), la religión todavía continuaba manifestando el período matriarcal de progreso social. Claramente, la Diosa era suprema…”

–Sir Arthur Evans.

El colapso de la diosa de fertilidad concluyó aproximadamente después de la caída del Imperio romano vía la sucesión de la Judeo-Cristiandad en el siglo IV DC, cuya reforma entonces incluyó la sistematización por el saqueo y cierre de todos los templos a lo largo de Europa y el Medio Oriente en una escala sin precedentes.

Para muchas culturas tempranas antes de este punto culminante, sin embargo, su reverencia fuera del dominio sobrenatural, inicialmente provenía de muy atrás en la prehistoria, a través de astronómicas y cíclicas acciones de gracias, de todas las formas de vida orgánicas en la Tierra, y así se consideró en la agronomía, como la figura más alta en la antigüedad.

Mucho como hoy, esta metodología de los Cielos se derivó a sí misma hacia abajo, de la exploración para la fuente de la vida, y gira puramente alrededor de la glorificación del nacimiento, muerte y renacimiento, o como visto divergente a lo preternatural, o reino antinatural de literal reavivamiento necromántico de la carne.

Como en las palabras de Elaine Pagels:

“Otras religiones celebraron los ciclos de nacimiento y muerte; la Cristiandad insiste en un único momento histórico donde este ciclo se invierte, y que un hombre muerto literalmente regresó a la vida”.

A pesar de este acto de transformación de vampiro, su eminencia dentro del creacionismo era, a menudo, delantero con su figura que solemnemente es acreditada como suministradora de nuevo nacimiento a objetos que habían parecido sin vida.

A las palabras análogas como ‘útero’, ‘tumba’, ‘resurrección’, ‘regeneración’, ‘renovación, ‘procreación’, ‘origen’, ‘génesis’, ‘nacimiento’, ‘renacimiento’, ‘concepción’ y así, todo tiene todavía sus orígenes más profundos con sus cultos de fertilidad.

Como promulgado por Sigmund Freud,

“Nuestro sistema actual organizado es reproducción de la Madre Naturaleza, con la observación de estas grandes regulaciones astronómicas, dándole al hombre, no solo el patrón para la introducción de orden en su propia vida, sino que también las primeras pistas sobre cómo hacerlo.”

Multitudes de personas en la antigüedad la consideraron como la Reina de Cielo, junto a eso de la Madre Tierra, incorporando todos los elementos físicos de lo que todo es producido.

En Roma, escritores como Apuleio la adjudicaron simplemente como la Madre de los Dioses. Para el filósofo Plotino, ella era la imagen misma de la creación. Historiadores como Diodorus Siculus notaron que ella incluso sostenía mayor poder que el Rey en Egipto.

Para historiadores como Tacitus, los clanes de Europa (la diosa Europa) incluso la juzgaron como la deidad a quien todo el resto estaba sujeto y obediente. En Atenas, la diosa de Madre Virgen, Atena, como Jesús, también levantó un jurado de doce sobre quienes ella presidió. Notables filósofos (“el Amante de Sophia”), como Sócrates, incluso se familiarizó con una sacerdotisa pitagórica (pitón/serpiente), que le enseñó el decreto de afinidad, según Platón.

En la antigua India, la tenían como la Madre Brahmana, Aditi quien, igualmente, dio nacimiento a Adityas los doce Soles/Hijos anualmente, volviéndose consecuentemente un dios Sol fundido con doce discípulos.

Las tempranas migraciones provisionales del dios hindú, Brahma (A-braham) y la diosa Saraswati (Sarah / A-sherah) también había sido establecida por medio de las rutas de comercio al este de Mesopotamia, adyacentes al Tigris-Eufrates, que se extendían al Nilo.

Algunos de los especimenes más antiguos de escritura arcaica (3300 A.C.) igualmente surgieron de Uruk y del Templo de Inanna (Ishtar babilónico, Asherah fenicio), la Reina de Cielo, de la cual era una de las ciudades más antiguas en Mesopotamia del sur, en donde nació Abraham (1900 A.C.) más tarde.

“Pero también que el templo de la gran diosa Diana (Inanna), a quien toda Asia y el mundo rendían culto, debía ser odiado, y su magnificencia debía ser destruida.

(Acto 19:27)

“Rompan y boten sus altares, quiebren sus piedras sagradas y corten su Asherah”

(Éxodo 34:13)

Su culto Estelar inicial como la Diosa Serpiente (clic imagen derecha) se instituyó en muchas prácticas hindú tempranas, Sumer- babilónicas, Egeas, de Creta y egipcias, de las cuales predominaron adoradores, alfarería, santuarios, características de costumbres y figuras de cada cultura.

Para muchos, como los egipcios, el jeroglífico para “Diosa” simplemente fue representada como Uraeus (Serpiente), que se llevaba puesto como adorno para la cabeza por todos los faraones egipcios, como símbolo de soberanía, fechando hacia atrás, hasta los tiempos de la pre-dinastía.

Su asociación como Reina de Cielo, y la Serpiente, incluyendo el ideal de mal, u oscuridad, también tenía un gran fundamento astronómico atado a ella, justificado a través de las hostilidades entre los sacerdocios Estelares y Solares, a causa del Gran Dragón/Serpiente, o constelación de Draco, que una vez gobernó la esfera celestial con su cuerpo extendiéndose sobre siete signos del zodíaco.

La famosa alineación de la Gran Pirámide de Giza con la estrella polar Alfa Draconis, es igualmente considerada un monumento directo del culto a las estrellas por medio del sacerdocio de Seth, precedente a la Gran Serpiente, volviéndose la principal rival de los sacerdotes de Osiris, de la resurrección, y más tarde, Yahweh (Isaías:27:1).

Muchas sectas gnósticas, como los Cristianos Ophitas incluso, intentaron desplazar a esta, manejándolo como que la Sabia Serpiente, y la diosa Sophia, junto con el Árbol del Conocimiento eran los campeones genuinos.

En otras tierras, su subyugación fue registrada en numerosos mitos Serpentinos, de Marduk conquistando a la diosa serpiente Tiamat en Babilonia, a Zeus, Apolo o Hércules conquistando a Tifón, Pitón, Hydra y Ladon, cuando ellos cuidaban el árbol de la fruta sagrada.

“Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso.

Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar”.

(Deut 12:2-3)

Miles de estatuillas (un 90%) de la Reina del Cielo han sido igualmente desenterradas en el lugar de nacimiento del Judaísmo y La Cristiandad a través de excavaciones arqueológicas en el antiguo Canaan, anterior a la invasión de los Levitas (Luvian) a la tierra que fluye leche y miel (Éxodo 33:3).

En la antigua Fenicia, ella era resumida como la deidad principal Ba’alat Asera (Ba’alat Asherah), cuyo culto Estelar presidió sobre Acre, Sidon, Tyre y Byblos, tan atrás como en el 4º milenio A.C., precediendo el tiempo de Moisés.

Los Reyes de Sidonia fueron tan allá como para titularse altos sacerdotes de Asera, mientras los sacerdotes hieráticos, por medio de la colonia egipcia de Byblos,, una vez establecida, agrandaron el proto-alfabeto silábico lineal, como lo fue el cultivo Serpentino, abundante con Lineal A y B para Creta y Grecia.

Cuando la escritura fue exportada de Fenicia a Grecia, como asumido por Herodoto, “Byblos”, entonces, formuló las mismas palabras como “Biblia” a los griegos, así como con el dios resucitador pagano de la fertilidad, Adonis, o Adonia a los hebreos tempranos.

Las inscripciones excavadas en Byblos, del Rey Yehawmilk declaran:

“Yo soy Yehawmilk, Rey de Byblos quien la Señora, la Dama de Byblos, lo hizo Rey sobre Byblos… Que la Señora de Byblos bendiga y conserve a Yehawmilk, Rey de Byblos, y prolongue sus días y años en Byblos, porque él es un Rey virtuoso”.

Su temprano culto ubicuo, al que el propio Rey Salomón le rindió culto (1 Reyes 11:5) también se convirtió en el competidor dominante durante la Edad de Hierro, para la formación concreta del monoteísmo hebreo, antes de que fuera desfigurado y suprimido (Ezequiel 9:4-7, Is.13:18, Num. 33:50-52).

Coincidentemente, algunos de los fragmentos más antiguos del alfabeto en existencia del hebreo (el proto-Sinaítico) son aquellos descubiertos solo en el templo de la diosa vaca egipcia, Isis-Hathor en Serabit el-Khadim en 1905.

Descansando en las paredes de su santuario, se tallaron intercesiones pidiéndole como la Señora de la Serpiente. Estas excavaciones arqueológicas hechas por Sir William Flinders Petrie en el Desierto de Sinaí se referían a la consorte de Ba’al como Ba’alat (” Señora de Byblos”) de quien su Ternero Dorado fue adorado por Aaron y los hebreos tempranos, antes de la anexión de los Levitas del merodeo (Éxodo 32:3-4).

Su emblema, más tarde siendo apropiado por la Cornucopia, o el Cuerno de la Abundancia, delineado como el cuerno de la Vaca, vertiendo todas las frutas y flores de la tierra.

“Tu eres un ternero puro, nacido a mí. Eres una buena semilla.

Yo te levanté en mi propio santo regazo. He decidido tu destino con mi pecho santo. Eres de buena fortuna que cayó a mi porción.

Yo, la señora, la Madre real, la buena mujer, yo soy tu fiel guardián.

¡Que tu, pastor, nacido para la justicia, confíes en mis santas palabras!”

– La Consagración Sumeria a Rey Shulgi

(2095-2047 A.C.)

Solo uno de los muchos claros mensajes que han perdurado las edades, confirmando al humano el conocimiento matemático celestial del nexo entre la forma de la órbita de huevo de la Luna, y la gestación de 28/29.5 días del ciclo reproductor.

Aquí, la estatuilla embarazada se muestra abrazando su útero mientras sostiene la cornucopia, o el cuerno creciente marcado con 13 incisiones, simbolizando el número de 13 Lunas, o 13 grados por día en un año calendario.

El período de embarazo de 9 meses para la hembra humana, igualmente se puso muy discernible en los Cielos por medio del matrimonio entre el Sol y la Luna, con este período eventualmente siendo convertido en temprana mitología de fertilización, o, por otra parte, conocido como ejemplificación de la concepción y el embarazo del Sol en la primera Luna Llena (Viernes santo) una vez el Sol fue crucificado en el equinoccio (Pascua) y nacido 9 meses después, en diciembre, en el Solsticio de Invierno (Navidad).

Estos orbitas Solares y Lunares fueron virtualmente estimadas como las fuerzas iniciales, promotoras en todos los cuerpos vivientes, incluyendo la fructificación de la fecunda vida de las plantas.

“Y yo acabaré todo su regocijo, sus fiestas, sus lunas nuevas, sus sabats, y todas sus fiestas solemnes”.

(Hosea 2:13)

El término “viernes” de “Viernes santo”, como el desafortunado “viernes 13″ se volvieron adicionalmente consolidados por medio de la diosa arcaica Freya/Venus/Astarte, y es hoy en día familiar como el símbolo satánico demoníaco cristiano, o la estrella de cinco puntas del rosario, del “Pentagrama” de Venus/Astarte, integral con el aniversario de la crucifixión de Jesús.

El tentáculo, también siendo atestado por mucho tiempo por astrónomos Mesolíticos, que igualmente pintan el mismo patrón geométrico de rosario dibujado por Venus cada ocho años alrededor del Sol en nuestro cielo nocturno.

Los romanos antiguos se refirieron a los cultos Estelares de Venus como “Lucifer” el portador de luz, o la estrella de la mañana que anuncia el diario nacimiento y muerte del divino Sol de Aurora, la diosa del sol de la mañana.

En Fenicia, Venus era conocida como “Shaher”, y la estrella de la tarde, “Shalem”, nacida de Asherah en su aspecto de útero, como Helel “el Abismo”.

Platón llamaba a Venus, Aster.

“Aster, una vez como Estrella de la Mañana, da luz en la vida que se vierte. Ahora, muriendo, como la Estrella de la Tarde, brilla entre los Muertos”.

Nuestro modismo de costumbre para “Infierno” también provino de acá, aunque solamente por demonización, siguiendo con la diosa teutónica “Hel” en Escandinavia, en el siglo 7.

Los Antiguos Misterios

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“Asumamos durante un minuto que él predijo su resurrección. ¿Es usted ignorante de las multitudes que han inventado cuentos similares para llevar a los oyentes de mentes simples por mal camino?

Se dice que Zamolxis, sirviente de Pitágoras convenció a los Scythianos que él se había levantado de los muertos… ¡y que hay del propio Pitágoras en Italia! – o Rhampssinitus en Egipto.

A propósito, se dice que el último de éstos, ha jugado dados con Demeter en el Hades y que recibió una servilleta dorada como un presente de ella. Ahora entonces, quien más: Que hay de Orfeo entre los Odrisianos, Protesiaunoss en Tesalia, y sobre todo, Heracles y Teseo”.

– Celsus

Los secretos de Misterios tempranos fueron considerados tan bien guardados que nuestro conocimiento de ellos todavía está incompleto, debido a ellos nunca se comprometieron a escribirlos.

Platón juzgó que su tradición, incluyendo las eufonías de Isis tenía 10,000 años de antigüedad. Los Misterios más famosos aunque fuera de Egipto, estaban asociados con los Misterios de Dionisio, Baccho, Orpheo, Samotracianos, junto con los Misterios Eleusisianos, practicados cerca de Atenas, que estaban basados en el culto de la diosa de la fertilidad, Remeter, transliterados a través de varios otros nombres.

En Roma, se atribuyó a la diosa Ceres y los Misterios también eran practicados por hombres a través del Mithraismo, que incluía un simbólico lavado en la sangre del Toro sacrificatorio. El sacramento principal de Mithra, similar a Dionisio, el dios de vino era aquel del consumo de carne y bebiendo la sangre del animal sacrificado antes del renacimiento.

Estos Misterios maduraron después igualmente en el culto religioso dentro de la Cristiandad temprana, donde los cristianos recibían la Eucaristía en rituales secretos, incluyendo los ritos de Dionisio, junto con el concepto del Cielo y el Infierno, convirtiendo el agua en vino, y comiendo la carne del Hijo, y bebiendo su sangre antes de su muerte.

Para los cristianos, esto estaba basado en la necesidad del sacrificio de sangre humana, más que animal, que era para reparar los pecados del mundo. Como Tertullio y los tempranos teólogos cristianos hicieron eco de,

“la semilla de la iglesia estaba construida con la sangre de los mártires”.

Después, cuando la Cristiandad se volvió la religión oficial del Imperio romano, estos sacramentos se volvieron mucho más públicos y de corriente principal.

Los individuos como Celso el Platónico, criticaron la piedad de los cristianos en el siglo II por chismorrear impíamente sobre dios, intentando despertar temor entre los analfabetos, y pretendiendo comportarse como guardianes de los Misterios Báquicos (Baco=Dionisio).

El Emperador romano Marco Aurelio igual los acusó de ser exhibicionistas.

Hipólito, uno de los prolíficos tempranos escritores eclesiásticos fue más lejos, declarando que,

“se dice que todos ellos eran iniciados en los Misterios de la Gran Madre, porque encontraron que todo el misterio del renacimiento era enseñado en estos ritos”.

Para los historiadores romanos Suetonius y Tacitus, la Cristiandad era vista nada más que como una nueva depravada y mortal superstición.

El historiador sofista, Eunapius de Sardis, quien fue iniciado en los Misterios Eleusinianos aun describió la destrucción cuando los literalistas cristianos llegaron al poder y realmente registraron que el Imperio estaba siendo confundido por una “fabulosa oscuridad sin forma dominando el encanto del mundo”.

Los Misterios acerca de este original dios-hombre Solar, muriendo y resucitando, aunque era conocido por muchos nombres diferentes.

En el mito de Greco-Siriaco, el culto era sostenido por las mujeres que rendían culto al bello dios de la fertilidad, Adonis. Los carnavales anuales llamados “Adonia” tenían lugar en Byblos y en el extranjero, para conmemorar su fallecimiento y resurrección.

En Egipto, era la diosa Isis y el resucitado Osiris.

En Anatolia, era el juvenil dios-hombre, Attis, el Sol/Hijo de la diosa Cybele, que murió, y tres días más tarde regresó a la vida a través de la mediación de su madre.

En Babilonia, era Tammuz, adorado por la diosa Ishtar.

En el Antiguo Testamento, su desaparición es lamentada, incluso, por las mujeres de Jerusalén (Ezequiel. 8.14).

En Grecia, su el dios de Thracia, Dionisio en honor a la diosa Demeter y Persephone. Sus fanáticas sacerdotisas eran llamadas Menades. En Roma, ellos fueron llamados las Bacantes.

Osiris-Dionisio de Grecia asistido por las Cuatro Estacionesbiblianazar33_09

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