ENUMA ELISH tablilla 4ª


7tablets (1)

La exaltación de Marduk:

Levantaron para él un trono de príncipe.
Dando el rostro a sus padres, se sentó para la dominación.
“Tú eres el más merecedor de honra entre los grandes dioses;
Tu destino es sin par, tu mandamiento es Anu
Tú, Marduk, eres el más merecedor de honra entre los grandes dioses;
Tu destino es sin par, tu mandamiento es Anu.
Desde este día, inalterable será lo que tú pronuncies.
Encumbrar o abatir, esto estará tu mano.
Tu prolación se volverá verdadera, tu mandamiento no será impugnado.
Ninguno entre los dioses transgredirá tus confines.
Siendo así que el decoro es necesario para las sedes de los grandes dioses,
Que en las residencias de sus sagrarios haya siempre para ti una residencia.
Oh Marduk, tú eres ciertamente nuestro vengador,
A ti hemos otorgado la soberanía sobre el universo entero.
Cuando te sientes en la asamblea, tu palabra será suma.
Tus armas no te harán defecto; aplastarán a tus enemigos.
Oh Señor, la vida de aquél que en ti confía, preserva;
Mas derrama la vida del dios que concibió lo malo”.
Habiendo colocado en medio de ellos una imagen astral,
Por sí mismos se dirigieron a Marduk, su primogénito:
“Señor, verdaderamente tu destino es el primero entre los dioses;
Di sólo de destruir o de construir, y ello será.
Abre tu boca, se desvanecerá la imagen;
Habla de nuevo y la imagen existirá íntegra”.
A la palabra de su boca, la imagen se desvaneció;
Habló de nuevo y la imagen quedó restaurada.
Cuando los dioses vieron lo que hubo salido de su boca,
Se llenaron de júbilo y rindieron homenaje: “Marduk es rey”.
Le confirieron cetro y trono y vestidura regia;
Le dieron armas inigualables, que aplastan a los enemigos:
“Ve y extirpa la vida de Tiamat,
Que los vientos se lleven su sangre a lugares irrevelados”
Así destinado el destino de Bel, los dioses, sus padres,
Hicieron lo ir por caminos de éxito y de consecución.

Los preparativos de Marduk:

Él, construyó un arco, lo marcó como arma suya,
Le adjuntó la flecha, le fijó la cuerda de arco.
Levantó su maza, hizo que su mano derecha la empuñase;
Arco y aljaba colgó a su costado.
Delante de sí, colocó al relámpago;
Su cuerpo lo llenó con flama llameante.
Luego hizo una red para en ella envolver a Tiamat.
A los cuatro vientos apostó de manera que nada de ella pudiera escaparse:
Al Viento del Sur, al Viento del Norte, al Viento del Este, al Viento del Oeste
Los hizo que se prendieran de los lados de la red; al don de su padre Anu.
Produjo al Mal Viento, maligno y prepotente, al Torbellino y al Huracán,
Al Cuádruple Viento, al Séptuple Viento, al Viento de Ruina, al Viento sin Igual.
Hizo salir a los vientos que había producido, a los siete de ellos;
Para remover entrañas de Tiamat, detrás de él estuvieron dispuestos.
Luego el Señor, en lo alto la Tromba, su arma poderosa,
Ascendió al carro de las tormentas, irresistible y terrorificador.
Enjaezó unció a él una cuadriga:
El Destructor, el Inexorable, el Arrollador, el Veloz.
Sus bocas, sus labios, sus dientes llevaban veneno;
Eran ignorantes de la fatiga, expertos en exterminación.
A su derecha colocó al Combate pavoroso y a Batalla,
A su izquierda al Asalto, azote de todos los que en banda andan reunidos.
A modo de cota habíase envuelto en una armadura de terror.
Con su halo espantoso, su cabeza estaba tocada.

La derrota y la muerte de Tiamat

El Señor salió y emprendió su marcha;
Hacia Tiamat, enfurecida, enderezó su rostro.
Entre sus labios sostenía un conjuro;
Una hierba para destruir veneno llevaba apretada en su mano.
Entonces a sus lados formaron círculos los dioses, a sus lados formaron círculos;
Los dioses, sus padres, formaron círculos a sus lados,
A sus lados los dioses formaron círculos.
El Señor se aproximó para escudriñar el interior de Tiamat,
De Kingu, su esposo, para percibir el designio.
Observó, y su paso se volvió desconcertado,
Su voluntad se dispersó y se desordenaron sus actos.
Y cuando los dioses, sus auxiliares, que iban a sus lados,
Vieron al valiente príncipe, confusa se hizo su visión.
Tiamat emitió un grito, no desvió su cuello;
En sus labios salvajes formulaba desafío;
“Demasiado importante eres tú para que el señor de los dioses se levante contra ti.
¿Es en tu residencia en donde ellos se han reunido en tu residencia?”.
En ese momento el Señor, levantando la Tromba, su arma poderosa,
A la furibunda Tiamat arrojó la siguiente palabra:
“En cuanto a ti, te has elevado, te has enaltecido arrogantemente;
Has encargad o a tu propio corazón de promover conflicto,
De tal manera que los hijos rechazan a sus propios padres
Al mismo tiempo que tú, que los has dado a luz, perjuras el amor.
Has designado a Kingu para esposo tuyo;
El rango de Anu, en derecho no suyo, se lo has conferido.
Contra Anshar, rey de los dioses, procuras lo malo;
Contra los dioses, mis padres, has afirmado tu malignidad.
Aunque aderezadas se hallen tus fuerzas, ceñidas tus armas,
Acércate; que tú y yo nos encontremos en combate singular”.
Cuando Tiamat escuchó esto,
Quedó como poseída; la razón la abandonó.
Enfurecida, Tiamat gritó agudamente.
Hasta sus raíces, las piernas le temblaban ambas juntas.
Ella recitó un conjuro, lanzó su encantamiento,
Mientras los dioses de la batalla afilaban sus armas.
Entónces trabaron encuentro Tiamat y Marduk, el más sapiente entre los dioses,
Compitieron en combate singular, acerrojados en batalla.
El Señor desplegó su red para envolverla;
Al Mal Viento, que detrás de él venía, lo desató contra el rostro de ella.
Cuando Tiamat abrió la boca para consumirlo,
Él introdujo en ella al Mal Viento, de modo que ella no cerró los labios.
Al cargar sobre su vientre los vientos impetuosos,
Su cuerpo se expandió, y su boca quedó ampliamente abierta.
Él soltó la flecha, ésta desgarró su vientre,
Cortó a través de sus entrañas, hendiendo el corazón.
Habiéndola subyugado así, extinguió su vida.
Derribó su cadáver, y se puso de pie encima de él.
Después de que hubo muerto a Tiamat, la capitana,
Su banda se demolió, se desmenuzó su tropa;
Todos los dioses, sus auxiliares, que iban a sus lados,
Temblando de terror volvían sus espaldas de un lado para otro
Con el fin de salvar y conservar sus vidas.
Estrechamente cercados, no pudieron escapar.
Los hizo cautivos y aplastó con sus armas.
Arrojados dentro de la red, se encontraron a sí mismos atrapados;
Colocados en celdas, fueron colmados de lamentación.
Porque llevaban en ellos su furor, fueron aprisionados y engrillados.
Y a las once hechuras que ella había revestido de terror,
A la banda de demonios que impetuosamente marchaban delante de ella,
Los aherrojó en cadenas, vigorosamente aprisionó sus miembros.
No obstante toda su resistencia, arrolló bajo sus pies.
Y a Kingu, que había sido hecho caudillo entre ellos,
Lo ligó y lo entregó en guardia a Uggae.
Le qutó las tablillas de los destinos, en derecho no suyas,
Selló con su sello y fijósobre su pecho.
Después de que hubo vencido y sojuzgado a sus adversarios,
Corno a un toro, hubo subyugado al jactancioso enemigo,
Completamente hubo establecido el triunfo de Anshar sobre el enemigo,
El deseo de Nudimmud hubo ejecutado, el valiente Marduk
Reforzó su sujeción sobre los dioses dominados
Y retornó a Tiamat, a la que había vencido.
El Señor pisoteó las piernas de Tiamat;
Con su maza implacable machacó su cráneo.
Cuando las arterias de su sangre hubo cortado,
El Viento del Norte se llevó a lugares irrevelados.
En viendo esto, sus padres quedaron gozosos y jubilosos;
Trajeron regalos de homenaje, de ellos a él.

La creación del mundo, elevación del firmamento y edificación del Esharra:

Entonces el Señor se detuvo en considerar el cadáver,
Como podría dividir el aborto y hacer de él obras llenas de arte.
La separo, como a un molusco, en dos partes;
La mitad de ella colocó en lo alto y la desplegó como firmamento,
Lo señaló mediante barreras y apostó guardias.
Les encomendó que no permitiesen escapar a sus aguas.
Recorrió los cielos y supervisó las regiones.
Estableció en ellos la contraparte del Apsu, morada de Nudimmud.
Al medir el Señor las dimensiones del Apsu,
Una Gran Mansión, su semejanza, estableció como Esharra;
La gran mansión, Esharra, la que formó, los cielos.
Hizo que Anu, Enlil y Ea ocupasen ahí las residencias suyas.

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